
1.- Cámaras IP / WiFi:
Estas cámaras establecen una conexión a Internet o a una red local a través de un medio inalámbrico. Se emplean habitualmente en pisos y edificios, aunque su uso se extiende más allá de los simples apartamentos, ya que son el tipo de cámara más frecuente.
Paso 1: Establecer proximidad a la red Wi-Fi
Lo primero y más importante es posicionarse dentro del alcance de la red Wi-Fi de la cámara para establecer una conexión. Si uno desea evitar la proximidad física, una estrategia astuta implica colocar una Raspberry Pi en las cercanías y acceder a ella de forma remota desde su residencia.
Posteriormente, el siguiente paso consiste en obtener la contraseña del Wi-Fi. En este momento se nos presentan tres opciones:
a) Utilice un adaptador Wi-Fi con Raspberry Pi (costoso pero sencillo): se puede conectar un adaptador Wi-Fi a la Pi y utilizar herramientas como Aircrack-ng para descifrar la contraseña de Wi-Fi. Aunque algo costoso, este método garantiza el éxito con mínimas complicaciones.
b) Ingeniería Social: Este enfoque resulta ser el más elemental, particularmente en entornos públicos como los restaurantes. Sólo hay que tomar asiento, hacer un pedido y preguntar por la contraseña del Wi-Fi. Habiendo plantado previamente la Raspberry Pi, uno está completamente preparado. Alternativamente, se puede traer una computadora portátil y ejecutar el truco directamente dentro del restaurante, siempre que uno esté dentro del alcance.
c) Fuerza Bruta: Esta opción debe considerarse como un último recurso. Si el ordenador carece de potencia suficiente y la conexión a Internet no es óptima, es aconsejable abstenerse de este enfoque. Sin embargo, si no se presenta ninguna alternativa, se pueden encontrar numerosas herramientas en línea para facilitar la fuerza bruta de la contraseña.
Paso 2: Localización de la cámara
Una vez obtenida con éxito la contraseña, ahora es necesario identificar la cámara dentro de la red. Existe una gran cantidad de herramientas para este propósito, siendo Netdiscover una opción ampliamente favorecida. Este proceso puede requerir cierto grado de paciencia. Por el contrario, si la fortuna le sonríe, el dispositivo puede ser directamente visible al examinar los dispositivos conectados.
Paso 3: Acceso y utilización
Al localizar la cámara, si está protegida con contraseña, surge una complicación. Hay que recurrir a la fuerza bruta o intentar descubrir un exploit dentro del software de la cámara para poder entrar. Sin embargo, en ausencia de una contraseña, el éxito está asegurado.
Es probable que incluso sin una contraseña, exista una forma de control de acceso que potencialmente limite la capacidad de ver las imágenes. Esto depende de la posición de cada uno dentro de la red. En tal caso, el objetivo de uno se convierte en una escalada de privilegios. Si esto resulta ineficaz, el siguiente curso de acción más ventajoso implica hackear un dispositivo privilegiado dentro de la misma red. Tenga la seguridad de que esta tarea no es tan abrumadora como puede parecer, dado que ya hay una dentro de la red.
2.- Cámaras Ethernet:
Estas cámaras se conectan a la red a través de un cable Ethernet. Hackearlos resulta ser una tarea ardua. Sin embargo, tengan la seguridad de que no son tan comunes en la actualidad.
Hackear estas cámaras resulta ser una hazaña sumamente desafiante. El principal obstáculo radica en su conexión directa por cable, lo que hace necesario piratear el dispositivo al que están conectados. Si uno tiene éxito, se concede el acceso; sin embargo, el fracaso hace que la tarea sea prácticamente imposible. No es posible simplemente acercarse y conectar el cable a la computadora portátil sin atraer una atención indebida. Existen métodos para acceder físicamente a estas cámaras (como conectar el propio dispositivo), pero requieren una presencia in situ y, por lo tanto, no se explicarán más detalladamente. El procedimiento ya es familiar para quienes lo saben.
3.- Cámaras Bluetooth:
Estas cámaras se utilizan para conexiones de corto alcance, como dispositivos de monitoreo de bebés o cámaras interiores compactas. En el caso de que se requiera una contraseña, se puede recurrir a la fuerza bruta; de lo contrario, puede ser posible simplemente conectarse y comenzar a ver sin mucha dificultad.
Esta variedad particular de cámara es, en esencia, la más sencilla de hackear. Se puede emplear fuerza bruta, BlueSnarfer, Bluebugging, BlueBorne o cualquier cantidad de técnicas de piratería Bluetooth que estén fácilmente disponibles.
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